Tendencias en diseño de museos

Estos días se ha inaugurado el Museo del Diseño, dentro del llamado Diseño Hub Barcelona. Espero haberlo dicho bien, porque creo que la dualidad de nombres todavía arrastra algunos problemas de identificación relacionados, quizás, con indefiniciones del mismo concepto del que tiene que ser un museo contemporáneo. Todavía no entiendo por qué hacen falta dos nombres para un mismo edificio.

La arquitectura, obra del estudio MBM, liderado por Oriol Bohigas, ha sido muy criticada por su forma extravagante, pero bien es verdad que la situación en que se encuentra en este momento, en medio de una gran explanada desendreçada y con la cacofonía de varias arquitecturas que rodean la plaza de las Glorias, no la ayuda nada. Las últimas incorporaciones efímeras en forma de cenadores, puntos de información y otras trastos todavía añaden más desorden al conjunto, todo y la calidad individual que puedan tener algunas. Estoy seguro que dentro de unos años, cuando el parque sea una realidad y esta pieza emerja de entre los árboles sin tanto protagonismo, se encontrará mucho más cómodo.

Todo y las críticas, muchas de las cuales hay que admitir que son pertinentes, el proyecto de FMBM tiene, desde mi punto de vista, algunos aciertos importantes. El primero y más destacado es construir una gran sala de exposiciones, probablemente una de las más grandes de la ciudad, sin generar ningún volumen visible desde el exterior y dejando que el espacio público pase por sobre. Es un edificio muy grande a pesar de que no lo parece. Pero el más interesante del proyecto es, en mi opinión, la idea de construir una gran rambla interior que salva la diferencia de cota que hay en esta parte de la ciudad y que permite un recorrido alternativo desde Glorias en el Poblenou a través de las escaleras mecánicas. Si en este espacio se le pierde el miedo, si asume con el tiempo algo más de actividad y deja de ser el espacio blanco y vacío que es ahora mismo, a buen seguro que se convertirá en el alma del edificio. El hecho de incluir una biblioteca de barrio y la cafetería es un primer paso que probablemente irá llenando de actividad cotidiana este lugar, y también sería deseable que un día acabara conectado con la estación de metro, de forma que se pudiera entender este lugar como un paso urbano cubierto, incorporado plenamente a los itinerarios ciudadanos. Esta conexión quizás daría algo más de sentido al hecho que el vestíbulo principal del edificio sea a la cota más baja y no a la de la entrada principal desde las Glorias, un hecho que ahora mismo sorprende el visitante.

Inaugurar este museo es, sin duda, una gran noticia para Barcelona, una ciudad que desde fuera siempre se ha asociado con la arquitectura, el diseño y la creatividad, pero a la cual le hacía falta un gesto de este tipo. Ha costado mucho llegar hasta aquí y por eso hay que felicitar, ante todo, todos los que lo han hecho posible. Juntar todas las disciplinas en un solo ámbito es un gran acierto, pero tengo la sensación, un golpe hecha la primera visita, que las cuatro exposiciones que inauguran la muestra de la colección lo aprovechan muy poco y no permiten hacer lecturas más transversales. Cuatro muestras dedicadas al diseño de producto, al diseño textil, al diseño gráfico y a las colecciones de cerámica y objetos que no hablan entre ellas y que forman parte de un concepto de museo demasiado estático y poco atrevido. Se ha perdido, quizás, la oportunidad de buscar conexiones entre diferentes disciplinas o bien de buscar referentes en las colecciones. Algunas de las exposiciones acaban pareciendo una mera acumulación de objetos sin que el hilo narrativo sea basta claro y hay demasiadas diferencias entre el tratamiento formal que recibe cada una, cosa que compromete la idea de conjunto. Aún así, el que se expone vale mucho la pena y recomiendo la visita en todo el mundo.

Pero un Museo del Diseño en Barcelona tiene que ser mucho más que una mirada al pasado y una exposición del que hemos hecho. Hace falta que el Museo sea el polo dinamizador de una actividad en qué excel·lim para promocionarla, hacerla visible e identificable. Tendría que ser un espacio vivo donde tendrían que tener cabida la creatividad y el riesgo, y un centro de producción de actividades, exposiciones y publicaciones que tendría que aspirar a ser un nuevo referente internacional del diseño y la arquitectura.

Arquitectura, por cierto, que se echa de menos en el panorama de contenidos y que tendría que tener un lugar en un museo de la creatividad cómo es este. Quizás no hace falta que volvemos a dispersar aquello que nos ha costado tanto concentrar, verdad?